Toldos Verticales

Toldos Verticales

Los sistemas más tradicionales junto a las lonas más innovadoras

En este apartado se muestran los sistemas más tradicionales, clara evolución del origen del toldo desde los pueblos nómadas (que usaban pieles) hasta el día de hoy. Esta gama de productos están preparados para instalaciones en balcones, ventanas, o como complemento de terrazas.

Nuestros toldos verticales se pueden dividir en cuatro tipos:

Sencillo toldo de accionamiento manual y corredero. Se trata de la gama más económica y se instala para dar un ambiente tradicional e incluso rústico.

Como su propio nombre indica se trata de un sistema de uso exclusivo para balcones, aportando el máximo aprovechamiento del mismo, guardando la estética exterior y a su vez decorando el interior. Consiste en un toldo enrollable con brazo de anclaje manual. Permite posicionarlo en dos posturas: completamente vertical y con avance de 50 cm.

Se trata de un toldo enrollable con brazos de aluminio. Este modelo es perfecto para instalación en ventanas ya que sus brazos van anclados a la pared y permiten posicionar su avance en varias posiciones.

Sencillo sistema que suele usarse para cortar el viento, además permite separar ambientes e incluso aprovechar terrazas en el invierno.

Protege y alarga la vida de tus toldoscon nuestros cofres

ante condiciones meteorológicas adversas, los cofres ayudan a proteger las lonas frente a fuertes lluvias, nieve, viento y sol. Complementar la instalación con un cofre es garantía de durabilidad.

Aumenta el confort, durabilidad y eficiencia de los toldos verticalescon nuestros automatismos y motorizaciones

Un toldo puede accionarse manualmente, con manivela, o mediante un motor o sistema automatizado. La motorización del toldo proporciona un accionamiento más preciso y ayuda a optimizar su funcionamiento, la opción más recomendada, ya sea por funcionalidad, por comodidad, eficiencia e, incluso, por seguridad.

Ver Automatismos

LA VENTAJA ECONÓMICA Y ECOLÓGICA

Los toldos y screens economizan energía durante todo el año, ya que en verano reducen el nivel de calor que entra en el edificio y en invierno evitan su pérdida. De este modo, el consumo de los climatizadores se reduce, ahorrando en electricidad y evitando mayores emisiones de CO2 a la atmósfera.

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